Agorafobia, ¿qué es y cuáles son sus síntomas?

 Qué es la agorafobia y cuáles son sus síntomas

agorafobia-hombre Agorafobia o miedo a los espacios abiertos como se conoce popularmente. Es una de las fobias más frecuentes y consiste en la aparición de miedo y ansiedad a numerosas situaciones en las que se considera difícil escapar o pedir ayuda.

La ansiedad y miedo que se anticipan a esas situaciones puede derivar en que la persona evite llegar a ellas incluso a recluirse en casa o en zonas consideradas como seguras (espacios habituales para la persona en la que se siente a salvo y fuera de peligro).

Aunque las situaciones que pueden llevar a las personas a sentirse así son muy diversas, podemos encontrar puntos en común aspectos como la lejanía de las zonas seguras o la presencia de mucha gente.

Algunos ejemplos de situaciones pueden ser el uso de transporte público; estar en sitios multitudinarios como un concierto; estar en espacios abiertos y amplios como una plaza; espacios cerrados, pero con mucha gente como un centro comercial; o miedo a salir solo fuera de casa.

La Agorafobia es la más frecuente de todas las fobias, llegando a suponer el 60 % de ellas. Cada año, aproximadamente un 1,7 % de adultos y adolescentes son diagnosticados de Agorafobia. Es el doble de frecuente en mujeres (menteamente.com)

¿Qué síntomas tiene la agorafobia?

Aunque no existen una serie de síntomas establecidos rigurosamente para esto, las personas que sufren agorafobia pueden llegar a tener crisis de pánico si se exponen a ciertas situaciones que les producen temor.

Durante estas crisis, la persona puede aparecer síntomas como sudoración excesiva, palpitaciones, temblores, sensación de falta de aire, mareo, molestias intestinales (alteración de la motilidad o náuseas), presión en el pecho, hormigueo en las extremidades, cambios de temperatura, sensación de desmayo y en casos más intensos incluso de morir.

En algunos casos, la persona puede empezar a experimentar la crisis de pánico incluso sin encontrarse en la situación, es decir, solamente la idea previa de tener que enfrentarse a esa situación puede desencadenar una crisis de pánico o parte de sus síntomas.

agorafobia Es frecuente encontrar que las personas que sufren agorafobia sobrevaloran el peligro de los síntomas asociados al pánico como las taquicardias o sudoración. Suelen estar muy atentas a la posible manifestación física de estos síntomas y si aparecen, se incrementa el temor de sufrir un ataque de pánico, entrando así en un bucle que puede agravar los niveles de ansiedad de la persona.

Tratar de evitar y no exponerse a estas situaciones (reales o supuestas) suelen llevar a medidas de aislamiento que pueden volverse extremas en algunos casos. A medida que una persona comienza a evitar las situaciones que ella considera peligrosas, más afincado quedará el trastorno ya que, esas “medidas de prevención” no permiten comprobar que las situaciones no son peligrosas, es decir, que no provocarán las consecuencias trágicas que espera la persona.

Si la agorafobia no se trata a tiempo y de forma correcta, es frecuente encontrar que aparecen otros problemas sobreañadidos como depresión o consumo de alcohol, que suelen ocurrir de forma secundaria y derivada de la agorafobia. Por el contrario, otros trastornos de ansiedad como la fobia social, el trastorno de pánico o el trastorno de ansiedad por separación suelen preceder a la agorafobia.

¿Cómo se trata la agorafobia?

Los objetivos con los pacientes con agorafobia consisten en tratar de reducir las conductas de evitación que están manteniendo el problema, reducir la ansiedad experimentada ante las situaciones temidas y en definitiva recuperar la vida normal de la persona.

Ante la experimentación de ansiedad o ataques de pánico es muy importante buscar ayuda profesional, la mejor forma de tratar este tipo de problemas es de la mano de un/a especialista que determine el tipo de tratamiento más adecuado para cada persona.

Se puede recomendar la terapia cognitivo-conductual u otras técnicas de psicoterapia, como la relajación aplicada, se puede llegar a prescribir medicamentos. También existen grupos de apoyo en el que muchas personas con diferentes trastornos de ansiedad encuentran beneficiosos al contacto.

Con la situación actual a causa de la pandemia, muchas personas han empezado a manifestar indicios de problemas relacionados con la ansiedad, por lo que vemos conveniente recordar la importancia de buscar ayuda profesional si se considera necesario.

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