Cistitis intersticial

Cistitis intersticial

Más conocida como síndrome de la vejiga dolorosa, la Cistitis intersticial agrupa varios síntomas y señales propias de un aumento crónico de la frecuencia y la urgencia de orinar, dolor en la región baja del abdomen o en la pelvis y/o incontinencia urinaria.

Se describe como un dolor por encima del pubis y que se asocia al llenado de la vejiga con la orina, junto con micciones constantes durante el día y la noche que se pueden presentar incluso con la ausencia de infecciones urinarias o de otra enfermedad.

Esta enfermedad ocasiona impactos muy negativos sobre la calidad de vida de los pacientes hasta no poder trabajar tiempo completo. Algunos presentan dispareunia o presencia de relaciones sexuales dolorosas; otros trastornos del sueño y la mayoría registran alteraciones en sus quehaceres cotidianos debido a esta enfermedad.

Cuáles son sus causas

Pueden ser muchos los factores que influyen en la aparición de la enfermedad. Entre ellos la alteración en la permeabilidad de la capa interna de la vejiga (epitelio) y activación de los nervios sensoriales de la misma.

También se ha comprobado que la Cistitis intersticial es resultado de la ruptura del urotelio o capa interna de la vejiga, lo que produce una alteración de los mecanismos naturales de defensa que protegen la vejiga y la próstata y uretra en los hombres frente a componentes tóxicos presentes en la orina.

Estas sustancias entre ellas el potasio principalmente, pueden llegar a penetrar la capa protectora de la capa interna de la vejiga y por consiguiente, activar los nervios y músculos del tejido más profundo.

Alergias y cambios hormonales en las mujeres también son otras causas de la enfermedad. El estrés emocional y físico la pueden agudizar, al igual que alimentos como el chocolate, el café, las bebidas con cafeína o gas, el alcohol y los cítricos. La actividad sexual puede ser otra causa.

Síntomas de la Cistitis intersticial

  • Ganas incontrolables de ir al baño a orinar.
  • Orinar con mucha frecuencia.
  • Dolor pélvico hacia la parte inferior del abdomen.
  • Incontinencia o escapes de orina.
  • La enfermedad aparece poco a poco y puede progresar paulatinamente con el paso de los años.
  • El primer síntoma es el incremento de la frecuencia de las micciones hasta ir de a 8-10 veces al día al baño.
  • Orinar durante la noche de 2 a 5 veces o más (nicturia).
  • Presencia de dolor al sostener relaciones sexuales (dispareunia), tanto en hombres como mujeres.
  • Dolor agudo que se incrementa al pasar el tiempo y se vuelve constante que puede estar presente con el llenado de la vejiga o al vaciarla. El dolor se puede sentir en:
    • La parte superior de los muslos.
    • La región inguinal, en la vulva o en la vagina en las mujeres o en el pene, el escroto o los testículos en los hombres.
    • La uretra.
    • La parte inferior del abdomen o en el área encima del pubis.
    • La parte baja de la espalda o región lumbar.
    • Las nalgas.
    • La mayor parte de los pacientes registran todos los síntomas.

Un buen tratamiento, clave en la recuperación

  • Mantener una higiene íntima adecuada es esencial, pero en ciertos casos un tratamiento de nueva generación como UROCRAN FORTE puede ser la solución.

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