3 técnicas de brainhacking eficaces, según la neurociencia

El brainhacking o estimulación cerebral a través de descargas eléctricas por explicarlo de manera simple, es la “última moda” en técnicas usadas para ser “más inteligente” y que está circulando por las redes sociales e Internet sin ningún aval científico.

Palabras más, palabras menos, se trata de un sencillo dispositivo compuesto por varios electrodos, un par de cables, algunas almohadillas y una pequeña batería. Solo se colocan electrodos en la cabeza para aplicar pequeñas descargas eléctricas con el fin de “estimular” el cerebro y mejorar el Coeficiente de Inteligencia, CI.

Pero … expertos en neurociencia no recomiendan esta práctica por los riesgos que conlleva y más si se realiza de manera casera.

Algunos auto “conejillos de indias” han probado la técnica. Por ejemplo en un artículo publicado en Nature, el periodista David Adam afirma que su cociente intelectual aumentó mediante este método aplicando estimulación eléctrica a su cerebro. El periodista conectó esponjas húmedas en su cuero cabelludo encima de las orejas y utilizó una batería de 9 voltios con lo cual se aplicó cargas pulsadas en su lóbulo temporal.

¿El objetivo de su experimento?: mejorar sus capacidades cerebrales para presentar el Test de Mensa, Club internacional que agrupa a personas con un Coeficiente Intelectual, superior al del 98% de la población. Luego de presentar las pruebas bajo determinadas condiciones ambientales David Adam dijo que había funcionado pues ya era miembro del Club.

El experimento de brainhacking que narra Adam en su artículo se describe de manera amplia y detallada en su nuevo libro The Genius Within (El genio interior).

Sin embargo el brainhacking no cuenta con una real evidencia científica clara y sí representa un alto riesgo de algún accidente.

Por el contrario la neurociencia propone tres simples y grandes técnicas para mejorar el Coeficiente de Inteligencia y en ninguno de ellos se utiliza la electricidad pulsada. Veamos:

3 técnicas de “Brainhacking” eficaces, según la neurociencia

Primera tecnica: La dieta

En un estudio reciente publicado por la revista Neurology demuestra que la alimentación basada en una dieta mediterránea es una de las mejores para la salud del cerebro. Esta dieta se basa en el consumo de frutas, verduras y granos, con porciones regulares de pescado como principal fuente de proteínas. La reducción de carnes rojas y el azúcar la complementan.

El estudio se basó en el seguimiento de cientos de adultos mayores que siguieron una dieta mediterránea en diversos grados, a quienes luego se les midieron sus volúmenes cerebrales mediante una resonancia magnética. Los científicos querían saber si la dieta reducía la degeneración cerebral y efectivamente confirmaron que sí lo hizo.

Los adultos que siguieron la dieta de manera estricta, con más pescado y menos carne roja, no sólo mostraron un mayor tamaño del cerebro en términos de materia gris, sino que también conservaron más materia blanca (parte responsable de la conectividad). Así que puedes comenzar por comer sano.

Segunda tecnica: El ejercicio.

Cuerpo sano; mente sana dice el adagio. Toda la actividad física que se practique tiene beneficios tanto en el cuerpo como en la mente. Sin embargo los ejercicios que impiden el deterioro cognitivo son los que favorecen la salud cardiovascular. Por ejemplo el más adecuado es la actividad aeróbica. Este ejercicio mejora el rendimiento académico en los niños, aumenta la memoria y la capacidad de atención, e incluso fortalece el adecuado funcionamiento del lóbulo frontal del cerebro encargado de los procesos cognitivos complejos o funciones ejecutivas.

Según SharpBrains, una empresa educativa dedicada a rastrear la investigación en neurociencia sobre el estado mental del cerebro, lo ideal es que esta actividad física se practique de 20 a 30 minutos unas tres veces a la semana, sin que sea una rutina extenuante.

Tercera técnica: Brain Reserve (reserva cerebral)

Los cerebros se vuelven más poderosos al mantenerse activos a través de la realización de crucigramas, el aprendizaje de idiomas extranjeros o mediante el estudio de interpretación de instrumentos musicales. Estas actividades lúdicas favorecen una reserva cerebral profunda que puede ser muy importante al pasar el tiempo.

Estas tres técnicas dejan una visión clara. Los métodos avalados por la ciencia como lo son la buena alimentación, el ejercicio físico y el aprendizaje te permitirán mantener en buen estado tu cerebro, más que usando impulsos eléctricos con baterías de 9 voltios a riesgo de afectar este maravilloso órgano con un dudoso y probablemente inexistente beneficio en tu CI.

En el brainhacking con electricidad pulsada el peligro es latente de solo pensar en el uso inadecuado de los aparatos y la electricidad que puedan llegar a ocasionar lesiones cerebrales.

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